Bien está lo que bien acaba…

Deambulo por este limbo cuadrado en el que habito. Sin rumbo ni destino, irremediablemente llegaré a algún lugar. En el límite de esta caja de niebla, palparé a tientas la única puerta. Daré media vuelta. Todavía no, diré. ¡Piérdete en la blancura! ¡Recréate en ella hasta el fin impostergable! Entonces, llegado el momento, no tendré más remedio que salir resignado a recibir sus “te lo dije”, sus moralejas, sus estúpidas celebraciones. Mientras tanto disfruto de mi encierro límbico y espero como un gran imperio espera su caída inevitable: soberbia y arrogantemente. Continúa leyendo Bien está lo que bien acaba…